Entre espacio y tiempo

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Palabras de inauguración de la exposición “CARTOGRAFÍA Y PAISAJE”

Cultura e identidad se manifiestan en el paisaje y este a su vez se proyecta como una metáfora visual del lugar. Estudiar el espacio a lo largo del tiempo como una entidad completa e inseparable donde se conjugan a la manera de Mikhail Bakhtjin forma, creaciones estéticas y cartografías reales e imaginadas, es hoy ineludible. La Oficina del Conservador de la Ciudad, nos propone esta exposición que escudriña, mediante planos, grabados y fotos, el paso del tiempo y la construcción progresiva de la ciudad de Santiago de Cuba desde el siglo XVI al XX en homenaje a los 500 años de la fundación de la rebelde y hospitalaria Ciudad Héroe de Cuba.

Veinticuatro paneles ofrecen la importancia cultural de la ciudad en la configuración de su imagen y en la afirmación de su identidad: nada aparenta escapar del examen preciso, detallado que proyecta la realidad sobre los mapas y planos de Santiago de Cuba reunidos para esta exposición. En cada unidad exhibida hay un relato secuencial y se juega hábilmente con un paisaje urbano latente, sentido y otro visible gracias a la minuciosidad de cada uno de los planos seleccionados. Las fotos y los grabados complementan este diálogo entre espacio y tiempo, entre imaginación y existencia, entre utopía y esencia… más allá de la obra de sus proyectistas, de sus autores: ingenieros militares, artistas plásticos, que fijaron la realidad y la memoria y permiten hoy el ulterior planeamiento del desarrollo urbano santiaguero.

Sabiamente se ha reunido y socializado, para saludar los 18 años de la creación de la Oficina del Conservador de la Ciudad, aportes de diferentes investigadores locales -entre ellos el propio Omar López- que piensan en Santiago y trabajan por la recuperación de la memoria iconográfica de la ciudad dispersa en disímiles archivos cubanos, españoles y franceses. Es una hermosa manera también de distinguir los 493 años del otorgamiento de la condición de ciudad a la última de las primeras siete villas fundadas por Diego Velázquez de Cuéllar, que tuvo catedral desde el año 1522 y fue primera capital, sede del gobierno colonial de la Isla durante todo el siglo XVI.

Si los planos y documentos iconográficos que se ofrecen al pueblo santiaguero son joyas de la memoria histórica de Santiago, muchos de ellos como los de Baltasar Díaz Priego (1751), los de Luis Francisco Delmés (1840, 1845, 1857, 1861) son verdaderos paisajes urbanos en una ciudad paisaje asentada en terrazas de diferentes niveles con visualidades sorprendentes a cada paso del caminante, del habitante, que esta exposición muestra con todo el rigor científico-conceptual y claridad narrativa.

Esta exposición marca un antes y un después en la historia de Santiago de Cuba: un recorrido para una ciudad a la que la naturaleza parecía negárselo todo: ella está ahí, en el mismo sitio de su fundación, desafiante y resistiendo con dignidad los imponderables naturales; y es, al mismo tiempo, un proyecto de futuro que permitirá a las nuevas generaciones salvaguardar los valores patrimoniales y a los implicados en la toma de decisiones en relación con el progreso ciudadano llegar a una imaginación urbana que defienda el patrimonio santiaguero heredado y valore con justeza las intervenciones, ampliaciones y proyecciones que se avizoren en el futuro.

Dra. María Elena Orozco Melgar