Una derrota británica en Cuba

Body: 

La región oriental de la isla fue el centro de la actividad de los conquistadores durante los primeros años de la colonización. Convertida en capital luego de su fundación la villa de Santiago de Cuba disfrutó de un vertiginoso crecimiento para luego sufrir una prolongada decadencia. En el siglo XVII se iría definiendo como centro urbano de su jurisdicción pero uno de los problemas que temía era el defensivo.

En 1635 Cornelis Jol, Pata de Palo, servidor de la Compañía de las Indias Occidentales, asaltó el puerto de Santiago, bajo el interés que los holandeses tenían sobre las minas de cobre y en las condiciones que como base naval poseía el puerto santiaguero. Esta acción fue el resorte impulsor de la decisión de la Corona de atender la construcción de un sistema defensivo para esta bahía. Desde 1638, Juan Bautista Antonelli permaneció en Santiago de Cuba durante dos años y, en 1640, se iniciaron los trabajos de construcción del Morro, La Estrella, Santa Catalina y un baluarte con estacada conocido como Aguadores.

El 21 de septiembre de 1662 Lord Windsor[1] envió hacia la bahía de Santiago de Cuba unos mil trescientos bucaneros en doce barcos. El objetivo era someter al asalto la ciudad. El gobernador de Santiago de Cuba de aquel  entonces el capitán Pedro Morales, no creó las condiciones pertinentes para la defensa dejando desguarnecido el Morro para hacerle frente a los invasores. Al penetrar en la ciudad, Myngs la saqueó, quemó la catedral, el hospital y otras muchas residencias. Atacó la fortaleza e hizo entrar la flota en la bahía, en la que había aprehendido algunos barcos. Al retirarse el 15 de octubre volaba el castillo de San Pedro de la Roca, sin obtener un rico botín ya que sus moradores habían logrado retirar los caudales a tiempo.

Por otra parte las fuerzas expedicionarias británicas luego de la aplastante derrota en Cartagena de Indias requerían continuar con las operaciones ofensivas en el Caribe. El vicealmirante Edward Vernon[2], decidió atacar la ciudad de Santiago de Cuba. Para los planes de guerra británicos la ciudad de Santiago de Cuba constituía uno de los puntos de interés del imperio ultramarino español.

La conquista de Santiago de Cuba era paso importante para la ocupación de toda la isla. Con esta acción los expedicionarios de las colonias británicas podían satisfacer sus ansias de ocupación territorial, el territorio era fértil para la creación de establecimientos coloniales.

El ataque británico se inició por Guantánamo ante el cual los habitantes se retiraron a Santiago de Cuba o hacia los montes, y sobre la ciudad cayó el peso de la inminente agresión. Muchos vecinos dejaron a Santiago de Cuba y, por un momento, se produjo el desorden tal y como lo esperaba el vicealmirante Edward Vernon. El gobernador oriental Francisco Antonio Cajigal de la Vega[3] empleó todos los dispositivos en favor de su plan defensivo en vista a evitar desembarcos o la penetración de la flota británica por la boca de la bahía.

En Santiago de Cuba, el gobernador reunió al Cabildo  para dar las últimas disposiciones. El día 29 de julio se tocó a rebato. Cajigal redobló  sus disposiciones defensivas y controló el desorden de los primeros momentos, causado por la llegada del enemigo hasta Tiguabos; pero no modificó su estrategia. El 3 de agosto, 29 embarcaciones levaron anclas de la bahía de Guantánamo, con el objetivo de dirigirse hacia Santiago de Cuba. Cajigal envió refuerzos a los combatientes que, inmediatamente, asestaron fuertes golpes sobre el agresor sin apenas sufrir bajas.

Entre el 23 y el 24 de agosto, los británicos comenzaron a retirarse hacia la bahía de Guantánamo. La derrota inglesa en el Caribe puso fin a las aspiraciones de control comercial absoluto en América. Mientras tanto la victoria sobre los británicos permitió a Santiago de Cuba recibir notables beneficios económicos. Esto se debió en buena medida a que los corsarios criollos que dominaron el mar de las Antillas, durante los próximos años ejercieron una intensa actividad comercial extendida hasta regiones del norte de América. Esta época de progreso de jurisdicción se revirtió en crecimiento demográfico, inversión en nuevas fábricas de azúcar y en el embellecimiento y mejoramiento de sus edificios públicos.

La defensa de Santiago de Cuba fue el ejemplo práctico de la fórmula que combina las dos fuerzas. Este método se experimentó en América desde 1742 antes que Napoleón Bonaparte lo empleara, como fuerza revolucionaria, para barrer con las monarquías europeas y romper con los viejos patrones convencionales del movimiento de los ejércitos en combate hasta el siglo XVIII.

Los hijos de la jurisdicción de Cuba la defendieron, no porque prefirieran la dominación española a la británica, sino porque así rechazaban cualquier tipo de opresión a la libre determinación de sus intereses y como un signo de su valía dentro del imperio ultramarino español. Es por ello que se podía decir que la criollidad jurisdiccional constituye antecedente directo de la cubanía.


     [1] Gobernador de Jamaica (agosto de 1662–noviembre de 1662)

[2] Oficial naval inglés apodado Old Grog.

[3] Gobernador de Cuba (1747 - 1760).