Museo de Ambiente Histórico Cubano: Casa de Diego Velázquez de Cuéllar, primer gobernador de Cuba y de Santiago de Cuba

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La construcción del inmueble comenzó en 1516, a un costado de la Plaza de Armas, actual parque Céspedes, Allí vivió el primer gobernador de la isla y de Santiago de Cuba: Diego Velázquez de Cuéllar. Justo al lado oeste de la Plaza donde hace un año atrás se declaraba fundada en julio la villa de Santiago de Cuba, vio la luz la casa más antigua de Cuba.

En sus inicios, tuvo la función de acoger al gobernador y de fungir como sede de comercio y contratación de oro. Luego de la década de 1530, época en que concluye su construcción y ya fallecido su primer habitante, la falta de documentación nos juega la mala pasada de dejarnos un período oscuro de desinformación de los que le sucedieron a Diego Velázquez.

No obstante, se conoce que en esta típica vivienda santiaguera, la vida diaria de sus moradores se desenvolvía en las galerías, y el área correspondiente a la saleta y al comedor de la casa como era tradicional de la época.

Con el paso del tiempo pasó de ser una lujosa morada para convertirse en el hotel Venus, luego en una cuartería donde se albergaban varias familias, así como establecimientos comerciales, taller de confecciones textiles, una logia masónica, el Centro Republicano Español, oficinas y otras dependencias en un área alrededor de un cuarto de manzana. Desdichadamente, con el paso de los años el caduco edifico comenzó a desmoronarse no solo por la acción del tiempo, sino de la barbarie y la miseria de los gobiernos “democráticos y representativos”, que no tuvieron la visión ni voluntad de rescatar para el pueblo este preciado monumento.

En este sentido sucede algo interesante, y es que durante muchas décadas, el patrimonio nacional en sus variadas manifestaciones fue utilizado por fugaces minorías que lo concebían como herencia exclusiva de las clases dominantes. Todavía antes del triunfo de la Revolución no existía una tradición de trabajo museológico y la conservación y preservación de los monumentos era casi desconocida. Pero en 1952, la casa de Diego Velázquez, entra en un período decisivo de su historia.

Para esta fecha se lanza un concurso en la provincia de Santiago para aprobar un proyecto de reconstrucción del Ayuntamiento de la ciudad. Entre los trabajos fue aprobado el del catalán Dr. Francisco Prat Puig y en 1954 se inaugura el espacio con su nuevo diseño. A raíz de esta construcción Prat presenta otro proyecto, esta vez para restaurar la antigua casa del gobernador español. Es así como en noviembre de 1965, tras la aprobación de su propuesta, queda inaugurado el local como lo que se conoce actualmente: Museo de Ambiente Histórico Cubano.

Aunque popularmente se le sigue llamando “la casa de Diego Velázquez” pues se supone que fue allí donde vivió esta figura, asume el nombre de Museo de Ambiente Histórico Cubano pues sus salas, no conservan objetos propiamente de Diego Velázquez que indiquen cómo este vivía; sino que recrean pasajes de la etapa colonial cubana donde se muestra la historia del mobiliario en Cuba desde el siglo XVI hasta el XIX. La ambientación que decora sus salas, fue posible gracias a la donación que hizo su proyectista, Francisco Prat Puig, el cual entregó colecciones de muebles y objetos obtenidos en sus viajes a varias regiones del país los cuales revelan la cultura histórica material. Los mismos fueron agrupados cronológicamente atendiendo a su estilo y técnica de factura. Esto permitió, junto con su ubicación en los conjuntos arquitectónicos de época, conocer el desarrollo del mueble y la decoración de la casa cubana en períodos del siglo XVI hacia mediados del XIX.

Hasta 1973 la conocida casa solo tuvo espacio para mostrar el panorama casi completo de la historia del mueble y del ambiente cubanos hasta el siglo XVIII. Es precisamente en ese año que el gobierno local decide cederle al museo la casa contigua para que este la dedicara a recrear el pasaje del siglo XIX.

Rico en su diseño, el Museo de Ambiente Histórico Cubano abarca una miscelánea de estilos arquitectónicos que va desde la estirpe morisca hasta la neoclásica. Todo ello, conjugado con los elementos que ambientan sus galerías presenta el género de vida de aquella época de las clases pudientes, sencilla pero confortable en su comienzo, y lujosa en los ambientes burgueses del siglo XVIII y principios del XIX.

Como dato interesante, le comentamos que el Museo de Ambiente Histórico Cubano es uno de los pocos que conserva su mismo montaje museográfico desde su fundación. De esta forma la casa más antigua de Cuba protege su propósito principal y continúa siendo, como hasta la fecha, de atractivo e interés para todo aquel que la visita.

 

Fuente: Monografía del Museo de Ambiente Histórico Cubano por el Dr. Francisco Prat Puig.