Presentan proyecto franco-cubano Los Caminos del Café

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Los Caminos del Café es el nombre de un proyecto presentado en Francia para el desarrollo socioeconómico y cultural en una zona del oriente de Cuba declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. La iniciativa está dirigida a restaurar la hacienda La Fraternidad y otros cafetales creados por los colonos franceses que emigraron a esa región después de la Revolución Haitiana, en el siglo XVIII. También está prevista la reconstrucción de la vivienda del caficultor franco-cubano Carlos Dranguet Thomas, quien desempeñó una intensa vida política en Santiago de Cuba en esa época. El objetivo es la preservación del patrimonio, pero también el desarrollo y la integración de las poblaciones cercanas en este proyecto, dijo a Prensa Latina el Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba, Omar López. Su oficina es la que va a manejar el programa, el cual estará cofinanciado por la fundación francesa Malongo y la Unión Europea, dijo. Creada en 2007, Malongo dirige programas de formación en el cultivo del grano y estimula la conservación y valorización de patrimonios materiales e inmateriales relacionados con esta actividad agrícola, entre otras acciones. López explicó que "Los Caminos del Café" tiene una importancia considerable porque está relacionado con un hecho cultural que es la presencia gala en el oriente cubano en los siglos XVIII y XIX. Cuba tiene hoy dos componentes del patrimonio mundial vinculados a esta emigración: la Tumba Francesa y el paisaje arqueológico de los primeros cafetales en el sureste, recordó el conservador. La primera es una manifestación de música y danza llevada al oriente de la isla por los colonos y sus esclavos haitianos después de la revolución. Mientras, los cafetales, con sus enormes casas de piedra, los caminos, las áreas de siembra e industrial, son una forma pionera de agricultura en un terreno difícil cercano a la Sierra Maestra. La presentación del proyecto aquí fue organizada por la embajada de Cuba en Francia y la misión permanente ante la Unesco y contó con la participación de los directivos de la fundación Malongo, representantes del centro de Patrimonio Mundial de la Unesco y del cuerpo diplomático. Foto y texto tomados de AIN