XVI Aniversario de la Oficina Técnica de Restauración

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Oficina Técnica de la OCC
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Elaborado por: Ms.C Arq. Carmen Lemos Frómeta.
Abril 2013

La conservación del patrimonio en todas sus expresiones requiere del concurso de personas sensibles y amantes del tema. Es una tarea ardua si se toma en cuenta que, el trabajo abarca no solo la salvaguarda del patrimonio material o tangible, sino también el rescate de los mejores valores espirituales o intangibles que se expresan a través de la historia, costumbres, tradiciones, manifestaciones artísticas, así como en la formación y consolidación de una conciencia ciudadana y patriótica en los distintos segmentos de la población.

Santiago de Cuba, última de las siete villas fundadas por el adelantado Diego Velázquez en la Isla, es contenedora de una rica herencia en cuanto a historia y tradiciones. Atesora además, una masa arquitectónica de incuestionables valores exponente de la asimilación de las diferentes influencias estéticas desarrolladas desde su fundación en 1515 hasta la actualidad, las cuales, insertadas en un medio geográfico interesante, hacen a la ciudad muy singular. El reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, primeramente del sitio Castillo del Morro, el 5 de diciembre de 1997, luego, del Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones Cafetaleras del Sudeste de Cuba, el 29 de noviembre de 2000, de la Tumba Francesa la Caridad de Oriente como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial, el 3 de noviembre de 2003, y posteriormente la inclusión de su Centro Histórico urbano en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial en 2010, así como la declaración de 87 sitios e inmuebles como Monumentos Nacionales o Locales dan una medida del vasto patrimonio santiaguero.
La conservación del patrimonio, en su acepción más amplia ha alcanzado su mayor relevancia en los últimos tiempos, ya que a pesar de las diferencias de criterios existentes y a las diferentes actitudes asumidas por personas, instituciones, se ha ido ganando conciencia de la necesidad de preservar el legado cultural y natural de los pueblos, lo que entraña la necesidad de estudiar a profundidad el patrimonio regional y local, para de ese modo poder incidir en su conservación y divulgación como parte de la cultura material

Los estudios realizados en la ciudad de Santiago de Cuba sobre el tema demuestran que, antes del triunfo de la Revolución, existieron algunos intentos aislados en pos del rescate del patrimonio artístico y cultural de la localidad y su contexto, promovidas por personalidades amantes del tema dirigidas en lo esencial a los monumentos y a los grandes edificios. En ese sentido es meritorio destacar la labor desempeñada por el Dr. Francisco Prat Puig en el rescate de inmuebles entre los que se encuentran el Castillo San Pedro de la Roca, el museo de Ambiente Histórico Cubano y del Seminario San Basilio Magno, y así mismo el quehacer de la Comisión Pro Monumentos a la que pertenecieran destacados arquitectos locales entre ellos Francisco Ravelo gracias a la cual se salvaron entre otros monumentos la casa natal de Antonio Maceo. Por otra parte también merece significarse las propuestas del grupo multidiscipliario Humboldt en la década de 1950, algunas de las cuales no se materializaron, mientras que otras cristalizaron de forma más organizada; entre sus más prestigiosos integrantes estuvieron los Dr. Francisco Prat Puig, el Dr. Fernando Boytel Yambú, el arquitecto Ulises Cruz Bustillo, Pedro Cañas Abril, Felipe Martínez Arango, Ricardo Repilado y el alcalde Luis Navarro.

Ya en la década de 1960, en tanto a nivel internacional se producía un fuerte movimiento en pos del rescate del patrimonio, en Cuba, la naciente Revolución concentró todos sus esfuerzos dar solución a los problemas más acuciantes de las clases desfavorecidas y las necesidades acumuladas por esta durante años, por que el fondo edificado de las ciudades, así como la preservación de sus elementos componentes y valores artísticos o arquitectónicos no constituía una prioridad, pues existían problemas más apremiantes que resolver. A ello se sumó, el éxodo masivo de profesionales que se produjo en esos años entre los que se encontraban arquitectos y artistas, la mentalidad de que todo lo viejo debía ser cambiado así como las limitaciones materiales a causa del bloqueo. Todo ello contribuyó a que en torno al patrimonio cubano y al santiaguero en particular, se creara una difícil situación, la cual, en el transcurso del tiempo, se tornó más crítica. No obstante en el contexto local se realizaron acciones sobre antiguos monumentos, algunos de ellos en estado total de abandono, como es el caso de el castillo San Pedro de la Roca de el Morro, y del cafetal franco haitiano “La Isabelica” en Gran Piedra el cual se reconstruyó como modelo de este tipo de arquitectura; y además se realizaron importantes trabajos en coordinación con la Comisión Provincial de Historia del PCC que dieron como resultados, entre otros, el rescate de la casa Natal de Antonio Maceo, de la vivienda de los hermanos País García y la reconstrucción de la edificación del Museo de la Lucha Clandestina.

• De la Oficina Técnica de Restauración a la Oficina del Conservador de la Ciudad.
La conservación del patrimonio, como preocupación institucional, en Cuba surgió después del triunfo de la Revolución. En el caso de la ciudad de Santiago de Cuba, estuvo estrechamente vinculada al surgimiento de Facultad de Construcciones de la Universidad de Oriente desde cuyas aulas se comenzó a desarrollar la actividad investigativa, y a la formación en los nuevos profesionales de toda una conciencia encaminada a la salvaguarda y protección del patrimonio en su más amplia acepción. Allí estuvo la génesis de lo que en 1986 sería la Oficina Técnica Provincial de Conservación y Restauración de Monumentos adjunta a la Dirección Provincial de Patrimonio, nacida con el propósito de constituir la fuerza técnica para la preservación del patrimonio edificado del centro histórico que ya, desde 1978, había sido reconocido como Monumento Nacional.
La sede escogida para la institución fue inmueble ubicado en la calle de San Gerónimo no. 473, y el equipo de trabajo inicial estuvo integrado por seis jóvenes profesionales, procedentes en su mayor parte del claustro de profesores de la especialidad de Arquitectura, entre ellos su líder Omar López Rodríguez. La tarea encomendada era casi una quimera para el pequeño grupo, el cual, con limitados recursos pero con grandes sueños, se entregó al trabajo brindando lo mejor de sí en el empeño de preservar la ciudad heredada.
En esa etapa no faltó el apoyo de algunas personalidades quienes, desde sus puestos, y diferentes puntos de vista, le dieron al grupo la orientación, asesoría y el aliento necesarios para emprender y dar continuidad a la tarea. Entre ellos no deben dejar de mencionarse a Arturo Duque de Estrada, al Dr. Francisco Prat Puig, Angélica Miyares, Nerys Ríos, Martha Hernández, Zoe Grave de Peralta, Julio Camacho Aguilera y su esposa y ayudante Georgina.
En el período comprendido entre los años 1986 y 1991, la Oficina Técnica realizó numerosas acciones constructivas de conservación que abarcaron desde reparaciones, rehabilitaciones, hasta proyectos de restauración, todos ellos de mayor o menor grado de complejidad, resultando paradigmáticas en esta etapa la restauración de la Iglesia Dolores para su funcionamiento como la Sala de Conciertos homónima, que aun hoy es considerada una de las mejores de Cuba, y los trabajos en la callejuela de San Bartolomé, este último devenido en proyecto comunitario que demostró, en etapa tan temprana, la importancia de la inserción de la población como alternativa en el rescate del patrimonio. Además se pueden citar también las restauraciones de la Casa de San Gerónimo no. 473, sede de la Oficina Técnica, del balconaje de Santo Tomás, de la transformación del salón principal del antiguo Club de San Carlos en la Sala de Conciertos Esteban Salas, la de la cúpula de la Catedral, la Casa de los hermanos Tejada como sede de Artex, la del museo de Ambiente Histórico Cubano, del museo Casa natal de Antonio Maceo, de la Placita de Santo Tomás y, por último , la reanimación urbana en el tramo I de la calle Heredia.
Ya a partir de la década de los 90 y en la antesala de la crisis conocida como Período Especial, la Oficina Técnica vio crecer su colectivo inicial hasta casi completar los 20 trabajadores con la incorporación, entre otros, de historiadores del arte, ingenieros civiles y eléctricos, así como técnicos en construcción civil. Ellos, en medio de las difíciles circunstancias etapa, pusieron todo su afán para garantizar la supervivencia del proyecto. Este lapso marcó el desarrollo no solo cuantitativo, sino también cualitativo del equipo de profesionales, los cuales demostraron que con pocos recursos, mucha imaginación y deseos de trabajar, las utopías se pueden hacer realidades. Algunos de los proyectos realizados en esa época pusieron a prueba la capacidad técnica, la pericia, y la entrega del colectivo. Fueron ellos: el de Restauración del Mausoleo a José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, el proyecto urbano arquitectónico del Complejo Dolores, la Cámara de Comercio, el Mausoleo del II Frente Oriental, el Ateneo Cultural Antonio Bravo Correoso, el Museo del Ron, la reanimación del barrio de El Tivolí, el Proyecto urbano arquitectónico de la Alameda, el Museo Emilio Bacardí, la Galería La Confronta y la Casa de la Trova. La materialización de esos proyectos evidenció la madurez alcanzada y el arribo a la mayoría de edad del equipo.
Paralelamente al accionar constructivo de la Oficina Técnica, desde su génesis, estuvo presente la labor investigativa al constituir una Unidad Docente de la alta casa de estudios. Con el apoyo de estudiantes y profesores de las especialidades de Arquitectura, Historia del Arte e Ingeniería Civil, a través de trabajos de curso, prácticas de pre grado o trabajos de diplomas, se logró la elaboración de una sólida base teórico-documental que aún hoy constituye la herramienta indispensable para fundamentar científicamente las intervenciones a realizar, tarea que fue sin dudas, de un valor inestimable al lograr dotar al fondo de referencia de alrededor de 200 investigaciones que desde diferentes ópticas han contribuido al conocimiento de los diferentes períodos de la historia, la arquitectura y la culturalocales. En ese periodo, también se organizaron y canalizaron los expedientes para la declaratoria como Monumento Nacional de la Escuela Normal para Maestros de Oriente y el que permitió la inclusión en la Lista Indicativa del patrimonio mundial del Sitio Castillo del Morro.

• La Oficina del Conservador de la Ciudad: quince años de historia.
La promulgación del Decreto Ley no. 204 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en 1996 dio nacimiento a la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, acontecimiento que marcó el inicio de una nueva etapa no sólo en cuanto a la protección legal y preservación del patrimonio cultural de la localidad, sino también en el trabajo de la Oficina Técnica de Restauración. Para esta entidad cultural, subordinada organizativamente al Consejo Provincial de la Administración.
Con su surgimiento se robusteció la protección legal de las 320 hectáreas comprendidas entre los antiguos límites coloniales de la ciudad: Paseo de Concha (hoy Martí) al norte; al sur, Trocha (hoy Avenida 24 de Febrero); al este, el conjunto militar del antiguo Cuartel Moncada y al oeste, la bahía, el denominado Centro Histórico Urbano, así como de las denominadas zonas priorizadas para la conservación: las fortificaciones del sistema defensivo colonial, el cementerio Santa Ifigenia, los sitios históricos vinculados con la Guerra Hispano Cubana Norteamericana, y el conjunto de construcciones agroindustriales cafetaleras promovidas por la inmigración francesa localizadas en las cordilleras que rodean la ciudad.
El accionar de esta institución que ha devenido hoy en protagonista del quehacer socio cultural y constructivo en aras de la preservación del patrimonio santiaguero, comenzó a partir del Primero de Enero de 1997, aunque fue inaugurada oficialmente el 28 de abril de 1997 en el mismo inmueble de la calle de San Gerónimo donde radicaba la Oficina Técnica de Restauración y Conservación, meses después se trasladó su sede al el edificio ubicado en Heredia no. 102, antigua sede del Colegio La Salle. Por tanto, este 2012 la OCC, arriba a sus 15 años de existencia, momento en el que resulta imprescindible una mirada en retrospectiva para realizar el recuento de sus aciertos y desaciertos, logros e inconformidades, los cuales han provisto de la experiencia necesaria a este joven colectivo que aun tiene muchos retos por delante.
Una vez definido alcance de la entidad, se diseñó una estructura a fin de lograr el propósito. En el organigrama inicial, en la dirección y coordinación de tareas, se encontraban el Conservador de la Ciudad y la Oficina de Dirección y Control. Subordinadas a ellas, a manera de subdirecciones paralelas, se encontraban como cuerpo técnico, la Oficina Técnica de Restauración y Conservación, y además, la Oficina Técnica, la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Empresa de Restauración, el Archivo Municipal, la Unidad Administrativa y la Escuela Taller. Cada una de las direcciones organizó su estructura interna de acuerdo al alcance de sus labores.

La Oficina Técnica de Restauración y Conservación.
A partir de la creación de la Oficina del Conservador de la Ciudad, inició la ampliación y perfeccionamiento de su estructura hasta casi llegar a cien personas entre especialistas y técnicos agrupados en cuatro departamentos: Plan Maestro, Arquitectura, Ingeniería, Investigaciones Históricas y Aplicadas. Para dirigir al colectivo fue designada la arquitecta Marta Elena Lora Álvarez, quien desempeño esa función hasta abril de 2006, fecha en que delega la responsabilidad en la arquitecta Nancy Giraudy Rodríguez. Ambas desde sus puntos de vista y especiales carismas, han conducido al equipo durante estos quince años, afianzado y perfilando el trabajo a partir de las condiciones y exigencias de cada momento.
Al realizar un balance del trabajo realizado por la Oficina Técnica durante los 15 años de existencia de la Oficina del Conservador, se puede afirmar que, se han superado con creces las expectativas iniciales, aunque no ha estado exentas de dificultades tanto internas como externas, se ha encargado de garantizar la documentación técnica e histórica necesaria para la ejecución del plan de obras y de otros servicios técnicos de ingeniería, no solo de la OCC, sino también brindando estos prestaciones a otras entidades.
En noviembre de 2001 se logró la inscripción en el Registro Nacional de Proyectistas de la Oficina Técnica, condición que le permitió ejercer de forma legal como entidad proyectista y consultora, estado que se revalida cada dos años con la presentación del expediente correspondiente. A partir de ese mismo año se comenzó a trabajar en la implantación del Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9000 sobre el cual se ha venido trabajando sistemáticamente, a partir de cuya aplicación se ha logrado la aplicación de las normas técnicas, mejorado en cuanto a los niveles de organización individuales y colectivos, así como en el contenido de la documentación técnica que se confecciona. Aunque aún persisten deficiencias en cuanto a la elaboración y cumplimiento de los cronogramas debido a factores internos y externos.
En cuanto a la parte económica, inicialmente los muchos de los servicios que brindaba la Oficina Técnica no se cobraban, pues la situación financiera de la OCC le permitía “regalarlos a la ciudad”. En 2001 se realizó la modificación del objeto social que le permitió cobrar algunos de los servicios técnicos que brinda, pero ante las nuevas condiciones objetivas del país, se han tenido que ajustar los mecanismos para el cobro de todas las prestaciones. Hoy la Oficina técnica asume nuevos derroteros a causa de las circunstancias, el camino a tomar parece ser el de convertirse en una empresa con sus propios mecanismos económicos.
Hablar del trabajo realizado durante 15 años por un colectivo es una tarea difícil, por ello solo se mencionaran por áreas de trabajo aquellos que pueden calificarse de relevantes
El departamento de Plan Maestro cuenta con arquitectos, urbanistas, geógrafos, sociólogos, maquetistas. Desde el año1999 incorporó a su equipo el trabajo sociológico a la labor proyectual experiencia que se ha extendido al campo del urbanismo. Se ha trabajado en un proyecto de promoción y educación socio ambiental de la comunidad con respecto al área urbana que permitió conocer las características socio demográficas de esa población y sus fundamentales problemas de origen social. En 2003 este departamento se trasladó al edificio construido para sede del Plan Maestro y exposición de la maqueta de la ciudad.
Dentro de los logros más importantes que exhibe este grupo de trabajo se encuentran: la realización de la plantilla digitalizada que contiene todo el inventario patrimonial del centro histórico que ha permitido conocer y evaluar en detalle las características del fondo edificado, así como la creación un mecanismo con relación al uso de suelo que consiste en la emisión de un documento de aprobación con las regulaciones convenientes, previa solicitud al departamento que garantiza el control de uso de suelo en diferentes espacios de la ciudad. Se realizó también el proyecto de señalización informativa urbana en el centro histórico y en las áreas de interés de la Oficina.
Por otra parte, la elaboración del Plan Maestro de Revitalización de la Ciudad Histórica de Santiago de Cuba, con la cooperación del Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad, como instrumento para la intervención de forma ordenada en esta área. Ello permitió la elaboración de una base de datos actualizada de 9 744 inmuebles, donde se recogen las características fundamentales de cada uno para poder determinar sobre las acciones adecuadas a realizar en cada uno. Como resultado, se cuenta con un catálogo de inmuebles donde se recogen los edificios más importantes de la ciudad histórica, así como la catalogación de los elementos singulares del espacio público y de las edificaciones, acompañado de un documento que recoge todo el cuerpo de regulaciones y normativas que dictaminan la implementación del plan, fase en la cual se trabaja.
En cuanto a la gestión del Plan Especial para la Revitalización del Centro Histórico, la OCC busca vías de cooperación financiera que ayuden a solucionar algunas de las problemáticas que presenta el centro, así como otras que se pueden ir ejecutando con el apoyo gubernamental y la cooperación de entidades que actúan en el mismo. En tal sentido a partir de agosto de 2006, se enfrentó la realización del Poyecto Centro y en el cual jugó un papel destacado el Plan Maestro en la elaboración de las estrategias de trabajo y confección de la documentación técnica. Los objetivos propuestos eran mejorar la imagen y funcionamiento del centro tradicional de la ciudad; cualificar el espacio público, propiciando el comercio, los servicios y la recreación; rescatar los valores patrimoniales del centro histórico; jerarquizar la diversidad y autenticidad de la cultura santiaguera, y lograr la participación activa de los santiagueros en el proceso de conservación de la ciudad histórica, teniendo en cuenta que la posibilidad de impulsar una acción generalizada de rehabilitación de viviendas requiere desarrollar esquemas de participación por esfuerzo propio donde queden implicados los moradores en la solución de los problemas. El proyecto se extendería durante 4 años, (2006-2010), pero fue decayendo después del primer trimestre del 2008, a causa de los ciclones que afectaron con gran fuerza el occidente y centro del país.
Otra de las salidas del Plan Especial la constituye el proyecto Enramadas Vive, donde se trata de devolver a la arteria más importante de la ciudad el significado, la animación y colorido que la caracterizó décadas atrás. El proyecto fue concebido en varias etapas y áreas de trabajo, y ya se ven frutos que el santiaguero común agradece y que le permiten disfrutar del recorrido, entre ellos la peatonalización de la calle en el horario de mas afluencia de público, la colocación de semáforos peatonales a la altura de la Plaza de Marte, la jerarquización del acceso al tramo comercial de la vía, la animación y reanimación urbana para darle una perfil renovado tanto funcional como formal. También se hicieron acciones de mantenimiento a edificaciones de primer y segundo grado, y a su vez, otras instalaciones cambiaron su imagen y se incorporaron nuevas funciones como el Palacio del Dulce, el Palacio de Computación y el la heladería El jardín de las Enramadas, la cual se ha convertido en un hito en la parte baja de la ciudad. Al proyecto de Enramadas Vive, se articulan los trabajos de la calle de Santo Tomás y del Callejón del Carmen las cuales fueron peatonalizadas. El avance de la segunda ya es palpable con el soterrado eléctrico, la sustitución del sistema hidráulico, el cambio del asfalto de la calle por un pavimento flexible logrando un único nivel calle entre calle y acera que amplió la perspectiva visual de la callejuela, la colocación de todos y vegetación, así como la animación otorgada por el emplazamiento de los artesanos en ella, también se entregaron materiales a los moradores de las viviendas para la reparación de las mismas; mientras que en el tramo de Santo Tomás también se trabajó en las redes hidráulicas, en el soterrado eléctrico, en la fibra óptica y se mejoró la capa la capa de rodamiento de asfalto del tramo peatonal.
También, como parte de las acciones que se acometen para materializar las propuestas del Plan Especial en cuanto a las mejoras de la imagen urbana, se trabajó en el anteproyecto del área detrás de la antigua estación ferroviaria y de la nave almacén, con el propósito de incorporar ese sector de la franja del litoral al uso público, articulándolo con las instalaciones existentes en la Alameda Michaelsen, y de ese modo cumplir un viejo anhelo de los santiagueros de abrir la ciudad al mar.
Por otra parte, se trabaja en el plan de manejo del Paisaje Arqueológico, como reconocimiento de los valores patrimoniales a escala territorial, en ese sentido se han logrado sensibles avances en lo referente al conocimiento y reconocimiento de los distintos sitios, localización, estado, las bases cartográficas, estudios medioambientales y arqueológicos, encontrándose en la etapa de diagnóstico.
Dentro del equipo de Plan Maestro, no pueden dejar de mencionarse el grupo de maquetistas, artistas de la miniatura, quienes han confeccionado el modelo de la ciudad que hoy se exhibe en el salón del edificio. Su elaboración constituye un elemento importante dentro del Plan Especial, como instrumento de trabajo, factible para la actualización y control del territorio, a su vez constituye un punto de atracción e interés para la comunidad y demás visitantes al ser expuesta y explicada a través de un guiaje especializado.
Otras dos aéreas de trabajo que forman parte de la Oficina Técnica y que están estrechamente relacionadas, son los departamentos de arquitectura e ingeniería quienes fueron los encargados de confeccionar los expedientes técnicos de cada uno de los proyectos en los que ha trabajado durante estos 15 años la OCC. Asi mismo se ha hecho este tipo de trabajo para otras entidades que así lo solicitaron. El primero se integró por arquitectos y auxiliares de proyecto, mientras que en el segundo se agruparon los especialistas civiles, eléctricos, hidrosanitarios y presupuestitas, a él en 2006, se incorporó un Laboratorio de Diagnóstico, obtenido gracias a un proyecto de Colaboración con los Laboratorios Labein del país Vasco.
Por su parte, equipo de trabajo del departamento de Investigaciones Históricas y Aplicadas, además de los historiadores del arte, está integrado por arqueólogos, restauradores de bienes muebles y, mas tarde, con el surgimiento del Centro Cultural Francisco Pratt Puig en 2003, se incorporaron museólogos y los especialistas en trabajo comunitario. A lo largo de este periodo ha realizado un sinnúmero de investigaciones históricas y arqueológicas vinculadas en lo fundamental a inmuebles que fueron objeto de intervención por parte de la Oficina, pero también otras a más largo plazo relacionadas con proyectos de investigación de Maestrías y Doctorados. Adjunto al departamento se encuentra el centro de Información que presta servicio a estudiantes e investigadores que ya cuenta con varios cientos de investigaciones, y abundante material fotográfico,
El equipo de restauradores de bienes muebles durante esos años ha mostrado una labor consolidada, donde se aprecia una organización en cuanto a las tareas que se van a acometer, los mismos han logrado un alto nivel de especialización. El equipo de arqueólogos ha trabajado prospección de las zonas costeras vinculadas al hundimiento de la escuadra española, en las plantaciones cafetaleras franco – haitianas de la cordillera de la Gran Piedra, el sistema defensivo de la bahía santiaguera, el balconaje de Santa Lucía esquina a San Félix, la farmacia Bottino y otros inmuebles de interés en el centro histórico.
A partir del 2002 se comenzó la organización museográfica de lo que posteriormente sería el Centro Cultural Francisco Prat Puig inaugurado el primero de agosto de 2003 y desde entonces ha llevado un intenso accionar cultural. Su praxis se basa en la promoción socio cultural como instrumento dinamizador del desarrollo social, y para ello realiza un intenso plan de acciones socioculturales caracterizadas que responden a las necesidades espirituales de la comunidad y a las potencialidades reales de la institución. Dichas acciones tiene diferentes tipologías: lúdicas, formativas, artísticas culturales, y educativas. Se destacan el montaje de exposiciones de disímiles temáticas, proyectos caracterizados, o organización de eventos, todos ellos de gran acogida entre el publico en general. Han sentado pautas Conversando entre historiadores, los proyectos de modas Reciclarte y Distimto; el Café Concert Armonías, el Taller de exposición Con Las Mismas Manos, el Conversando te, la Jornada Mujeres Cantan a la Vida y La Peña del Menú, hoy por hoy, la mejor de la ciudad. En esta acción han tenido un alto desempeño las especialistas del centro, donde la creatividad ha marcado el presupuesto estético de cada actividad desarrollada.
Desde la creación del la Oficina del Conservador de manera anual se definen los objetivos de trabajo. De ellos se han mantenido de manera permanente los relacionados con el Plan de Acciones constructivas aprobados por el Consejo de la Administración Provincial; el sistema de actividades vinculadas con las conmemoraciones nacionales y locales; el trabajo comunitario; así como trabajar en la aplicación de los avances la ciencia y la técnica en función de alcanzar el máximo de eficiencia en la producción, las investigaciones, la automatización de procesos y la prestación de servicios.
Desde el nacimiento de la Oficina del Conservador de la Ciudad, se implementó un plan de obras estructurado a partir de diferentes programas que dieron respuesta a las acciones constructivas aprobadas por el Consejo de la Administración Provincial para la conservación y restauración de obras monumentales, la recuperación de los espacios públicos y otras áreas de valor patrimonial.
En cuanto a la restauración de obras monumentales, se ha tenido un intenso accionar en algunas obra de este tipo, es así que en año 1998, en la conmemoración del centenario del fin de la Guerra Hispano Cubano Norteamericana, se trabajó en las construcciones conmemorativas vinculadas a ese hecho, destacándose los mantenimientos generales a los parques históricos San Juan, Árbol de la Paz, El Viso y a los sitios Las Guásimas, Siboney, Juraguá, y Daiquirí, el Fortín de Yarayó. Se accionó en aquellas vinculadas al 40 aniversario del II Frente Oriental con la restauración General del Complejo Histórico (1999-2000), en edificios patrimoniales como el Antiguo VIVAC (primeramente en 1999 como Archivo Histórico Municipal, reparación en 2006, y luego 2010 para Convertirlo en Archivo Histórico Provincial); el sitio Histórico San Lorenzo que permitió dotar al sitio donde cayera el Padre de la Patria de componentes que ampliaron, renovaron y embellecieron el lugar como digna forma de saludar el 125 aniversario de su asesinato (1999), en la restauración de la casa de San Gerónimo no. 473 (Inicialmente como sede de El Quitrín en 1998, y posteriormente como Memorial Vilma Espín en 2009); La rehabilitación del edificio sede de la OCC; el Museo Archidiocesano en la Catedral; las acciones ejecutadas en obras vinculadas a los aniversarios del Asalto al Cuartel Moncada, entre ellas la Escuela Normal, la Ciudad Escolar 26 de Julio, el Palacio de Justicia y el Complejo Histórico Abel Santa María. Las restauraciones del Ayuntamiento y del Palacio Provincial de Gobierno, Casa Museo Quintín Banderas, Obras vinculadas con los hechos del 30 de noviembre, Museo de la Lucha Clandestina, Museo de Ambiente Histórico (1999), mantenimiento a la Escuela de Artes y Oficios (1999), La remodelación del Parque histórico de San Lorenzo, Monumento de Mangos de Baragua (2002), remodelación de la Casa del Té (2002), reparación del Museo Casa Natal de José María Heredia, reparación del Hospital Materno Sur (2002), Centro de Estudios Antonio Maceo (2003), Palacio de Pioneros (2006), restauración del Balconaje de Santa Lucía esquina a San Félix, del Fruti Caney (2006), Museo del Escandel, Museo de el Canon de Boniato, Clínica estomatológica de la zona monumentaria 26 de Julio, Casa del Estudiante, UNEAC, Casa Municipal de Cultura
Por otra parte, a partir de la declaración del sitio San Pedro de la Roca como patrimonio de la Humanidad, se estableció hacia esa área un programa de conservación desde 1997 a través de su Plan de Manejo, con la restauración de los componentes de madera del Castillo de El Morro, luego las acciones interiores – exteriores fueron realizándose de forma paralela. Dentro de las primeras se incluyeron el acondicionamiento de los baños, la iluminación y montaje museográfico de sus salas; mientras que las segundas mejoraron la percepción de las áreas exteriores con la pavimentación del acceso peatonal, iluminación exterior, la construcción de los kioscos para la organización de la actividad comercial, de la garita, el tanque de agua, la iluminación monumentaria de la fortaleza, senderos a las plataformas y demás fortificaciones del sistema defensivo, y la organización del parqueo vehicular en un área acondicionada al efecto y los mantenimientos a las construcciones que allí existen. También dentro de este ámbito, se ejecutaron los proyectos del parque arqueológico de la Batería Alta de la Socapa y los trabajos arqueológicos del sistema defensivo de la bahía santiaguera, rehabilitación de la sede del Proyecto Surtidor de Sueños (2002), reparación de Villa Caribeña (2006) Club Juvenil Ciudamar (2011)
En 2001 se estableció el programa para la recuperación integral del sistema de Construcciones Agroindustriales Cafetaleras del Oriente de Cuba, a través del cual se llevó a cabo la restauración del Cafetal La Isabelica que incluyó además la construcción de un edificio de servicios (2002). Dentro de los proyectos importantes que no llegaron a materializarse fueron el del Registro de la Propiedad en San Félix y Santa Lucía (1998), el Taller de Bienes Muebles anexo al Museo Bacardí (1998), la primera desaparecida y la segunda en estado de abandono, ambas constituyen inconformidades de los técnicos hacia la mirada muchas veces negligentes de instituciones que se encuentran dentro del área del centro histórico.
Otro de los programas estratégicos lo constituye la conservación y reanimación de espacios públicos, el cual resulta esencial en el proceso de recuperación de la imagen urbana y el funcionamiento del Centro Histórico. La tarea se ha implementado de manera sistemática, con el mantenimiento periódico al sistema principal de plazas: Alameda, Parque de Céspedes, Dolores, Marte, Placita de Santo Tomás y Parque del Ajedrez, las cuales han sido objeto de acciones constructivas de mayor o menor complejidad entre las que se encuentran la restauración de los pisos, restablecimiento del mobiliario urbano, las áreas verdes, instalaciones eléctricas e hidrosanitarias. También se intervino en la reanimación del Paseo Martí y del Parque Serrano. Es meritorio destacar las acciones realizadas en el Paseo de La Alameda, donde se ha intervenido en los diferentes subsistemas que lo componen: paseo, la rotonda, parque infantil, Martí, Michaelsen, área deportiva y así como en la construcción del muro del litoral, así como la construcción del parque Fortaleza del Cariño (2000). Jardín de las Enramadas (2011), Cafetería Lágrimas Negras, Plaza cultural Aguilera (2006), Parque Muro del Matadero (2006), El proyecto de reanimación urbana Enramadas Vive (2006). En ese sentido, también se estableció el sistema de cuidado y protección de esos espacios pertenecientes a la Oficina del Conservador a través de un equipo que se encarga de su resguardo y de la disciplina social. Otros proyectos como el Parque Capdevila, el de Carnicería, la Resbaliza y La Cuchilla no llegaron a ejecutarse.
Por su parte, la rehabilitación de viviendas en el centro histórico, por su impacto social, ha sido otra de las direcciones de trabajo, y aunque para su materialización ha encontrado no pocas dificultades, se han realizado algunas intervenciones que han ido más allá de reanimaciones urbanas para rehabilitar o reconstruir edificaciones. De ello son ejemplos las acciones en el barrio de El Tivolí (1998), en la Alameda (1998), y el Callejón del Muro. También existen ejemplos de intervenciones puntuales como los casos del edificio de 10 apartamentos en San Basilio no. 204 (1999-2000), las viviendas de Santa Lucía no. 116, de la Placita de Santo Tomás, San Fermín no. 358, del Memorial Vilma Espín, de San Basilio esquina a San Félix, Vivienda de Carniceria y Heredia, los 20 apartamentos de Peralejo
Reanimación urbana de la calle Los Maceo la Restauración del Cafetal La Isabelica (2002). San Gerónimo entre Calvario y Carnicería

Ante las limitaciones económicas, los proyectos de colaboración han constituido una alternativa, ellos son experiencias incuestionables que se deben sistematizar y evaluar como resultados, y que reclaman la incorporación con más fuerza de las Unidades Inversionistas de la Vivienda. Como ejemplos se pueden citar los de Cayo Granma y su entorno, Los Maceo y Santo Tomás,
También merecen significarse el continuo accionar en la conservación y restauración en el Cementerio de Santa Ifigenia, entre los que se han destacado los mantenimientos periódicos al Mausoleo de José Martí, al de Carlos Manuel de Céspedes (1998), de los españoles caídos en el cumplimiento del deber (1998), la Capilla de la Colonia Española (1998), y las labores para la conservación de las construcciones funerarias del patio B (1998), Mausoleo de los mártires del 26 de Julio, Panteón de las Fuerzas Armadas (2001), el lugar de reposo del hombre común (bóvedas colectivas)
En cuanto al programa de edificios de interés en la ciudad histórica se intervino en inmuebles de interés social. Son los ejemplos de la rehabilitación de la panadería Struch (1998), la sede municipal de la Asociación de Combatientes, la casa sede de las Madres de los Combatientes (1998), de la Bodega de Callejón Santiago (1998) la fachada de la Escuela de Capacitación de la ERCOM, hoy de la Unidad Administrativa de la OCC (1998), la rehabilitación del médico de la familia y bodega de El Tivolí, Baños públicos de Enramadas, estación Piker de la calle Princesa, Sala de Video de Cayo Granma, la Escuela Taller Ugo Luisi (2001), Sede del Plan Maestro y de la Maqueta de la Ciudad (1998 2001), las Casas del Ballet(2002), del Cabildo Teatral (2002), rehabilitación de la bodega la Primera Caridad (2002 y 2012), Obra inducida de la Maqueta de la Ciudad, Florería Yarima (2006), Taller de Restauración de Bienes Muebles anexo al museo Bacardí (2006), Palacio de Computación, Palacio de los Matrimonios,
En 2003 comenzó el programa de Batalla de Ideas, donde se realizo el proyecto para la reparación del policlínico Camilo Torres, su PPU, y sala de fisioterapia, la restauración del IPU Rafael María de Mendive (2006), Policlínico Carlos J Finlay y su PPU, y Clínica estomatológica Julián Grimau (2006) .
También se han realizado Proyectos de Colaboración para la rehabilitación de Cayo Granma y su entorno en colaboración con la Consejería de Obras Públicas y Transporte de Andalucía, encaminados al mejoramiento de las condiciones de habitabilidad a viviendas de la ciudad histórica y de la Placita de Santo Tomás y su entorno, cuyo objetivo es el mejoramiento de la calidad de vida de los residentes, a partir de la rehabilitación de cubiertas, mejoramiento del equipamiento sanitario del baño cocina y sus accesorios hidráulicos, así como del cableado eléctrico y sus accesorios.
Otro de los logros obtenidos fue la declaración como Patrimonio de la Humanidad del Sitio San Pedro de la Roca en 1997 y del Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones Cafetaleras del Sudeste de Cuba, el 29 de noviembre de 2000, así como la inclusión del centro histórico en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial en 2011. También se consiguió el reconocimiento de numerosos inmuebles como monumentos nacionales, entre ellos Escuela Normal para Maestros de Oriente en 1997, del Complejo Histórico Abel Santamaría y el Palacio de Justicia en 1998, la Escuela de Artes y Oficios (1998), el VIVAC (1998), la Sede del Gobierno Provincial (2000), Conjunto conformado por los antiguos Seminario San Basilio Magno y Hermanos La Salle (2003),
En todos estos programas, el proceso de elaboración de la documentación técnica, el aseguramiento económico y material así como la ejecución de las obras, ha dependido en buena medida de la labor constante de los trabajadores de la Oficina Técnica, quienes no solo realizan sus funciones como `proyectistas, sino también como asesores técnicos y de conjunto con las otras partes de la Oficina del Conservador imprimen movimiento y ritmo a este complejo engranaje que significa el mundo de la restauración y conservación en medio de dificultades materiales y técnicas. Detrás de la materialización de estas obras, está la inteligencia y dedicación de los equipos multidisciplinarios en los que cada uno de sus integrantes tienen su cuota de responsabilidad y aporte técnico.
También se debe reconocer la amplia participación en eventos de carácter local, nacional e internacional, en los que la Oficina Técnica estuvo representada por especialistas y técnicos de alto nivel en calidad de conferencistas, ponentes u observadores, lo que permitió aumentar en nivel de conocimientos de los técnicos, mostrar el alto nivel profesional de institución y divulgar la labor que se desarrolla. Entre los de mayor trascendencia se pueden citar el IV Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico y Edificado, A Cien años del 98: Imperialismos, Revoluciones y realidades de fin de siglo; X Encuentro de Intercambio de Experiencias de Restauración de Monumentos; I Encuentro de conservación de la Arquitectura del Movimiento Moderno, XV Encuentro de Historiadores Locales, Evento Teórico Jornada Heredia Martí (1998). El
XV Congreso de Historia, Centenario del Museo Bacardí, XVI Encuentro de Historiadores Locales, 250 años de Café en Cuba, X Conferencia Internacional sobre la Conservación de Centros Históricos, Primer Encuentro Internacional de Planes Maestros, I Fórum Unesco de Universidades de Centroamérica, Seminario Nacional Juvenil Martiano, XVII encuentro de Historiadores Locales, Bienal de Arquitectura de La Habana con la presentación de 25 paneles que muestran la labor de la Oficina, el Evento Nacional de Oficina de Historiador y Conservador, VI Salón Provincial de Arquitectura Cubana, IV Salón Nacional de Arquitectura y Urbanismo, Evento Nacional de Arquitectura y Urbanismo de las Primeras Siete Villas, Cultura y Desarrollo, Pre congreso Provincial de Historia, II Taller nacional El pasado es la historia en el presente, XVII Congreso Nacional de Historia, V evento Teórico Francisco Prat Puig, XIX evento de historiadores locales, Presencia francesa en la cultura Cubana. 25 años de un convenio, XX Congreso Internacional de Arqueología del Caribe
Con respecto a la aplicación de los avances la ciencia y la técnica en función de alcanzar el máximo de eficiencia en la producción, las investigaciones, la automatización de procesos y la prestación de servicios, se puede decir que inicialmente se introdujeron en las áreas técnicas, administrativas y económicas, luego se fueron generalizando al resto de las dependencias. La automatización de los procesos y las investigaciones se han llevado a cabo de acuerdo al sistema de objetivos específicos de cada una de las direcciones. Es así que la Oficina Técnica centro su labor en garantizar la superación general y especializada de sus trabajadores en el conocimiento y aplicación de los adelantos tecnológicos de las ciencias informáticas a la actividad de proyecto y diseño con la introducción y aplicación de los programas AUTOCAD, COREL DRAW, PRESWIN, 3D, y la aplicación de los métodos de la investigación científica en aquellas actividades que lo requieran. Todo ello se apoya en un plan de superación especializada a través de cursos de post grado, diplomados, maestrías y doctorados.
También se ha logrado la categorización docente de varios miembros del colectivo, algunos de los cuales ejercen como profesores adjuntos a tiempo parcial en algunas especialidades de la Universidad de Oriente como la Ingeniería Civil, Arquitectura, Sociología e Historia del Arte, además de tutelar o cotutelar trabajos de pregrado, de diploma y prácticas laborales que contribuyen a resolver problemas de la producción de la Oficina, así como la obtención del grado científico de masters de varios profesionales y dos Doctoras en Ciencias. Con respecto a la superación de los técnicos de la OCC se ha logrado un fomento sostenido de superación científico técnica, de las investigaciones, la participación en eventos. Así mismo se trabaja en función del aumento de los trabajos a publicar.

Con respecto a las Publicaciones se logró la publicación de la Guía de Arquitectura del Oriente de Cuba a través de un convenio firmado entre el Gobierno Provincial de Santiago de Cuba y el Ministerio de Obras Públicas de la Junta de Andalucía en 2002 , que vieran la luz mas de un centenar de artículos en revistas locales como SIC, Del Caribe, y Memorias Santiagueras.También se han obtenido numerosos Reconocimientos, premios y distinciones entre los que destacan la Guía de Arquitectura del Oriente Cubano que alcanzó un premio Relevante en el XV Fórum de Ciencia y Técnica de la Universidad de Oriente. Premio Provincial de la Academia de Ciencias, en 2002 premio del IV salón nacional de arquitectura en la categoría de Ensayo, critica y publicaciones en 2003, y mejor resultado científico técnico vinculado al turismo en 2004.
Premio de Conservación 2002 fue otorgado por el Centro Nacional del Patrimonio Cultural al proyecto del Mausoleo de José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia realizado en 1994 por la Oficina Técnica. Premio del IV salón nacional de arquitectura en la categoría de Proyecto de Urbanismo y Paisajismo al equipo de Cayo Granma y su entorno en 2003. En 2006 Proyecto Con las Mismas manos, obtuvo la categoría de destacado en el Taller de trabajo Comunitario del Consejo Popular los Maceo, y tercer premio en el Taller Provincial de Trabajo Comunitario. Reconocimiento al colectivo del Centro Cultural Francisco Prat por parte de la delegada de la circunscripción 80 y los factores de la comunidad del Consejo Popular Guillermón Moncada, por el trabajo socio comunitario realizado en 2006. Premio Provincial de Curaduría 2006 por los proyectos “Cereminia del Te_ rracota” Y “III Salón de la Plástica Femenina Santiaguera”.

A cada uno de los integrantes de la Oficina Técnica, en determinado momento, le ha tocado ser protagonista de algún hecho de trascendencia para la historia de la ciudad, y es orgullo y estímulo saber que por su esfuerzo personal, de conjunto con otras instituciones, fue posible el rescate de un trozo de historia, tal vez olvidada por el paso del tiempo.