Cementerio Santa Ifigenia: donde vive el arte funerario

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Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia
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Con casi un siglo y medio de existencia el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, es una joya del arte funerario, con piezas que perpetúan la memoria de héroes y resguardan el cariño de la familia, convirtiendo el lugar en un interesante sitio cultural e histórico.

Declarado Monumento Nacional el siete de febrero de 1937, y ratificado como tal el 20 de Mayo de 1979, tiene una extensión de 133 mil metros cuadrados, y actualmente acoge más de ocho mil sepulcros.

La necrópolis santiaguera constituye un recordatorio de los sucesos del pasado y presente de la nación, pues en él reposan algunos de los hombres y mujeres más valientes de las guerras independentistas, al igual que relevantes personalidades del arte, la cultura y la ciencia.

Muy próximo a la entrada, y sin dudas uno de los mayores atractivos del sitio, se encuentra el imponente mausoleo que protege los restos del Apóstol José Martí, al cual se le rinde permanente guardia de honor en ceremonia militar, de forma sencilla y solemne.

Inaugurado el 30 de junio de 1951, la obra es fruto del ingenio del arquitecto Mario Santi, quien en 24 metros de altura creó un inmueble donde las cenizas del héroe cubano siempre se acompañan de la bandera nacional y un ramo de flores blancas, haciendo realidad la máxima del inmortal patriota.
La construcción, de gran majestuosidad, hace referencia a través de detalles arquitectónicos y artísticos a las seis provincias existentes antiguamente, y en la cripta sobre una estrella solitaria descansan sus restos en una urna, encima de tierra de 21 Repúblicas de América.

También sepultadas están otras figuras ilustres vinculadas a las guerras independentistas, como Frank País García, Otto Parellada, Tony Alomá, Pepito Tey, y mujeres relevantes, entre ellas Mariana Grajales, madre de los heroicos hermanos Maceo, y María Cabrales, esposa del Titán de Bronce.

Allí se puede visitar el lecho donde reposan los restos mortales del jefe de la primera contienda bélica contra la colonia española, Carlos Manuel de Céspedes.

La tumba erigida en su honor fue esculpida en mármol de Carrara y ubicada en el pasillo central del camposanto, con desbordada alegoría a elementos de la naturaleza que representan a la nación agradecida.

Ese conjunto relata la historia de la lucha independentista a través de atributos como las banderas cubana y la del 10 de Octubre, el escudo atado por cadenas y la campana que replicó en La Demajagua, en sincero homenaje al insigne patriota.

El mausoleo a los Mártires de la Revolución y el Panteón de las Fuerzas Armadas, dan continuidad a la etapa revolucionaria que se completa en el monumento a los caídos en otras tierras durante las misiones internacionalistas.

Pero este también es el cementerio de la música y los artistas, con su Sendero de los Trovadores, con los restos de Pepe Sánchez -creador del son-, y muchos célebres, entre ellos Francisco Repilado (Compay Segundo), quien junto al Buena Vista Social Club recorrió el mundo.

Y lo curioso de la tumba del importante exponente de los ritmos tradicional es que descansa sobre arena de la playa Siboney, la más popular de Santiago de Cuba, donde nació. En su lapida está el nombre de su última canción, Las flores de la vida, y su guitarra y sombrero, en bronce.

Completan el fresco artístico las delicadas imágenes de ángeles y madonas, quienes recrean sentimientos que denotan tristezas, dolor, compasión y resignación, en un ambiente de sencillez, sobriedad y elegancia.

En Santa Ifigenia, el arte funerario cobra vida, se asemeja a una ciudad esculpida en mármol y granito, y donde se distinguen estilos como el neoclasicismo, art decó y ecléctico.