Loma del Gato, donde la historia late en la campiña cubana

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Publicado: 17 de agosto de 2017 | Por: Leydis Tassé Magaña | Foto: René Silveira Toledo

Al preguntar por el pueblo de Loma del Gato, del municipio Songo-La Maya, en la provincia de Santiago de Cuba, lo primero a lo que se hace referencia es a una zona rural donde, el cinco de julio de 1896 fue mortalmente herido en combate el Mayor General del Ejército Libertador José Maceo Grajales.

Cierto es, Loma del Gato constituye pura historia, y mucho más.

Nadie allí sabe por qué el nombre del pueblo alude a un felino, lo de “loma” resulta evidente, basta mirar alrededor para sentir el abrazo de las majestuosas montañas, basta caminar en busca de los mangos, zapotes y nísperos que abundan en la zona, y pisar ese relieve que busca casi siempre las alturas.

Dicen que los cinco de julio son jornadas fuera de lo común, y  la curiosidad me convoca a indagar con Olga Betancourt Gómez, una octogenaria, como ella dice, “nacía y criá” en Loma del Gato, y que ha vivido muchos de esos días en los que parece que José Maceo se levanta de su tumba y vuelve a cabalgar.

Sentada en una mecedora, en una casita de madera, Olga rememora aquellas jornadas de su niñez y juventud cuando sus vecinos se vestían de mambises y hacían una gran cabalgata en evocación a la manigua y a sus héroes, en especial a aquel que cerró para siempre sus ojos muy cerca de allí.

Desde las cinco de la mañana ya estábamos en pie, porque sonaba una corneta y casi todo el pueblo se reunía alrededor del monumento para ver la guardia de honor a José Maceo y el depósito de ofrendas florales, recuerda.

Ante las preguntas de esta periodista, la abuela lamenta las trastadas que el tiempo hace a la memoria, pero al igual que muchos longevos del lugar, insiste en que desde que tiene uso de razón los cinco de julio son diferentes allí.

Y es que, como a José Martí y a otros héroes cubanos, a José Maceo muchos hombres y mujeres decorosos de la Isla le rindieron homenaje incluso durante la  seudorrepública, y dedicaron esfuerzos para construir monumentos dignos en su honor.

 Junto al obelisco al León de Oriente, una placa  colocada en 1921, recuerda a uno de esos hombres:

\"El ayuntamiento de Alto Songo, al ponderoso Coronel José González Valdés, jefe del distrito militar de Oriente, por su labor política al realizar este lugar donde ofrendara su preciada vida en holocausto en momento ideal de la Patria el Mayor General José Maceo Grajales\".

Como es de imaginar, con el triunfo de la Revolución cubana el Primero de Enero de 1959, los homenajes al legendario mambí fueron mayores.

Declarado Monumento Nacional en 1981, el obelisco está justo en el centro de un gran parque en el que solo los mangos que gotean a cada rato, y una que otra irrupción sonora leve de la naturaleza, interrumpen el silencio y la paz  que allí reinan.

No faltan en Loma del Gato las leyendas, como aquella que cuenta que en las noches se sienten en el parque sonidos de herraduras de caballos.

Hoy, nacionales y foráneos llegan hasta ese monumento que, según Olga y no pocos moradores, sería mucho más visitado si estuviese en mejores condiciones la carretera de seis kilómetros que separa al pueblo de la autopista que conecta la localidad de Songo-La Maya con la Carretera Central.

 Aún así - asegura la anciana-, ya sea en camiones o en cualquier otro medio de transporte que resista el estado del camino, en cualquier fecha vienen a visitar este parque-monumento, para conocer más la historia de Cuba y también disfrutar de la naturaleza.

Los niños del lugar van mucho al parque, y lo cuidan, porque se lo inculcan desde pequeñitos en la escuela, al igual que el respeto a los que dieron su vida por la libertad de Cuba, comenta.

  Nada alejado de la realidad lo que dice Olga.

No era cinco de julio y allí, justo encima de la tarja donde está grabado en letras de bronce el nombre del León de Oriente, encontré un manojito de flores silvestres.