LA CIUDAD DE LA HISTORIA: La Escuela Normal para Maestros de Oriente celebra su Primer Centenario

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Publicado: 27 de enero de 2017 | Por: Dra. Aida Liliana Morales Tejeda | Fotos: Archivo OCC

Su historia se remonta a 1899, cuando se decide, por parte del gobierno interventor norteamericano, la edificación de una escuela modelo. Para tales fines el gobernador de la provincia, dona los terrenos pertenecientes al Estado y se firma el contrato para su construcción, cuyo proyecto fue realizado por el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos, y el ingeniero William M. Black fue el proyectista principal. Henry L. Higginson, en representación de numerosas personas del estado norteamericano de Massachussets, hizo donación a la ciudad de Santiago de Cuba de $10000, con posterioridad donó igual cantidad. A esta total, los Fondos del Tesoro norteamericano ingresaron $30000. Se asegura que los donantes eran padres de soldados norteamericanos que ofrendaron su vida en la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana.

Antigua Escuela Normal.

En 1902 abre la Escuela No. 1 o Modelo, que desde el punto de vista arquitectónico se inscribe dentro del estilo neocolonial, influido por los modelos norteamericanos; por ello, constituye un ejemplar único de su tipo en Santiago de Cuba.  Los materiales utilizados fueron importados de Estados Unidos: la piedra de Río Grande, maderas como el ciprés, pino de Georgia, pino blanco, cedro y sabicú.

El 10 de octubre de 1916 se inaugura la Escuela Normal de Maestros de Oriente la que, contó con un claustro de profesores de excelencia entre ellos:   Enrique J. Molina y Cardero; María L. Deas de Mancebo; César Cruz Bustillo; Daniel Serra Navas, Maximiliano Adolfo (Max) Henríquez Ureña, Octaviano Portuondo Moret, Camila Henríquez Ureña, Rodolfo Hernández Giro, Ulises Cruz Bustillos, Serafín Portuondo, Enrique Hernández Miyares, Plácida Irene de la Caridad Sirés, Rafaela Tornés Carulla de Carbonell.

La institución, pilar de la pedagogía, fue además simiente de héroes. Esta pléyade de jóvenes normalistas eran afines por sus ideales patrióticos y el ser profundamente martianos; participaron en la lucha revolucionaria contra regímenes de Machado y el de Batista; nombres como los de Floro Regino Pérez Díaz, Max Figueroa, Frank País García y José (Pepito) Tey Saint Blancard, entre otros, quedaron grabados en los anales de su historia, de Santiago de Cuba y del país.

Por sus valores históricos, la importancia y papel desempeñado por las personalidades relevantes asociadas a la institución, y lo significativo de la arquitectura del edificio principal, fue declarado Monumento Nacional en 1998.