MIGUEL VELÁZQUEZ, PRIMER MAESTRO Y MÚSICO CUBANO

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DONDE SANTIAGO TIENE EL UNO

La primera generación de criollos vivió aproximadamente entre 1516 y 1578, eran hombres y mujeres étnica y culturalmente a medio camino entre el mundo aborigen de sus madres y la España de sus padres, es decir, entre el neolítico y el Renacimiento.

Aquellos criollos sufrieron la gran crisis cultural que generó el desencuentro entre el mundo indígena y España. En sus hogares, niños mestizos debieron experimentar tensiones desgarradoras entre sus progenitores; padres que hablaban en castellano y soñaban con regresar a España, y madres que en la cocina, mientras preparaban el cazabe, maldecían en la lengua de sus antepasados.

¿Con que eventos estuvieron asociadas las vivencias de los primeros santiagueros? Los funerales del Adelantado Diego Velázquez de Cuellar en 1524 el terrible incendio que dos años después devoró el edificio de la catedral y numerosas casas de la ciudad, debieron ser los acontecimientos que más fuertemente impactaron su niñez.

Aquellos jóvenes, mitad indios y mitad españoles, escucharon de sus mayores sobre tres grandes escándalos políticos que sacudieron la ciudad en su época: el alcalde de ordinario Gonzalo Decobar, quien no pudo tomar posesión de su cargo porque el gobernador le arrebató la vara y le dio con ella en la cabeza, sacándolo a empujones del Cabildo; la historia del asesinato del escribano del Cabido, Cristóbal de Nájera, a quien Diego de Barba mató en plena calle de una lazada en la garganta, y la terrible trifulca que protagonizó el obispo fray Diego Sarmiento cuando apaleó en su palacio al factor Hernando de Castro.

 

También conocieron chismes que corrían de boca en boca en torno al obispo Sarmiento y la viuda Doña Guiomar, así como sobre esta y el gobernador Juanes de Dávila. Ellos escucharon a sus madres comentar en voz baja acerca de familias conocidas que, agobiadas por el trabajo en los lavaderos, amanecían ahorcados en sus bohíos.

Un día, aquellos jóvenes mestizos vieron a sus madres muy nerviosas encendiendo velas a Santiago Apóstol y murmurando oraciones e las que se mezclaban santos católicos y deidades indígenas, ¿qué había pasado? Un acontecimiento inesperado: la encomienda había colapsado, ¡los indios eran libres! Este debió ser un asunto muy delicado en el seno familiar, pues la pérdida de su encomienda irritó, y obligó a la madre a disimular la alegría que le produjo a noticia del fin de las encomiendas, lo cual permitiría sobrevivir a algunos de sus parientes y amigos.[…]

En su vejez, ellos descubrieron el terrible secreto que había guardado hasta entonces la región de Cuba: ¡la ciudad había sido fundada sobre una falla sísmica! En 158 sufrieron el primer terremoto que se produjo después de la fundación de la villa.

De aquella primera generación de criollos, el único que entró en la historia fue Miguel Velázquez, sobre quien dejaría una breve semblanza el obispo fray Diego Sarmiento, a partir de la cual ha sido identificado como el primer sacerdote, músico y maestro de la historia de nuestra cultura.

¿Quién fue este hombre que estudió en España y luego regresó a su terruño? ¿Qué extraño sentido de pertenencia nutría a este individuo por cuyas venas corrían mezcladas sangre taína y española?

Una leve partícula del pensamiento de Miguel Velázquez que ha viajado en el tiempo hasta nosotros, nos revela a un crítico severo del régimen colonial: “Cuba, triste tierra como tierra tiranizada y de señorío”. Yo me pregunto: ¿Es éste el primer crítico del colonialismo español en América?

 MSc. Rafael Duharte Jiménez

Lo real maravilloso santiaguero. Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 2008.