Caridad Ramos: Convergencia de las formas

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Publicado: 15 de junio de 2016 | Por: Cibeles Alvarez Maurelo | Fotos: Tomadas de Internet

Una de las indudables escultoras cubanas que se inserta en la plataforma de creadoras cubanas es  Caridad Ramos Mosquera (1955).  La conceptualización de una obra que transgrede lo académico para esculpir ideas sagaces le confieren el poder escalar un peldaño en el ámbito de la creación escultórica.

Ingresa en la Escuela Profesional de Arte en el Nivel Medio en Escultura y Dibujo José Joaquín Tejada durante 1973 hasta 1978, concluye sus estudios en el Instituto Superior de Arte, en el nivel superior en Escultura y Dibujo en 1983. Una vez graduada comienza su etapa de creación en la que el barro se convierte en su primer material para la conformación de la obra.

 La escultura en esta artista se revela como un inmenso reto asumido, dadas las características implícitas en esta manifestación el trabajo rudo al que se enfrenta,  la  conversión de los recursos a emplear a la docilidad o flexibilidad para poder lograr lo anhelado; sin olvidar los prejuicios sociales hacia la mujer, como la representación de la debilidad.

En su carrera como escultora recibió influencias de artistas del ámbito nacional e internacional como es el caso de los cubanos que fueron sus profesores: José Villa Soberón, Luis Mariano Frómeta Bustamante,  Juan Quintanilla, Armando Fernández, Osneldo García, José Julián Aguilera Vicente. Acerca de esto expresa que ″lejos de tomar influencias le brindaron una posición ante la vida como escultora, su accionar le ha mostrado caminos seguros a seguir. Conjuntamente valida a escultores universales como Auguste Rodin, Constantine Brankusi, George Segal, entre otros. De ellos toma  sus experiencias para diseñar un modelo único de la escultura que tipifica la creación de esta escultora.

Para un estudio coherente de su trayecto artístico se establecen dos etapas en particular, una concerniente a la década de los ´80 determinada por la representación figurativa de personalidades históricas de la Revolución Cubana en este caso la imagen de Celia Sánchez Manduley, en honor a su fallecimiento, así como  Ernesto Che  Guevara y el Monumento a los Mártires del MININT emplazados en espacios públicos, constituyen un arte de compromiso social.

El Monumento a Celia Sánchez Manduley (1985), ubicado en el Parque Lenin, es una pieza en bronce de 3,25  metros de altura de colosales dimensiones concebida para dignificar a la heroína del Moncada, se erige la figura esbelta de Celia en una pose distinguida y elegante. En ella se advierte la sencillez de las líneas que perfilan a esta mujer revolucionaria, sustentada en una placa de piedra que reafirma su fortaleza humana. El color natural que le concede el material, permite que se integre con la naturaleza del lugar y los rayos del sol incidan sobre este y se establezca un contraste de luces y sombras. El bronce, material escogido por la artista impide la corrosión del mismo a través del tiempo,  ilustra su personalidad fuerte, decidida pero a la vez humana. La artista con este retrato inmortalizó a la flor autóctona de Cuba.

Caridad logra definir su delicadeza a pesar de no ser una dama alta, se hizo admirar y querer por la grandeza espiritual. Sin necesidad de exceso de actitudes, visualiza a la Celia cubana, la naturalidad de las formas en el relieve, sin establecer desvaríos formales, se resumen sus valores físicos y morales, símbolo de eterna cubanía.

Mientras la segunda correspondiente a los 90 la artista se libera del realismo detallista que tipificó el acontecer escultórico de la etapa precedida, en la búsqueda de nuevas expresiones estéticas caracterizadas por la síntesis formal hacia un lenguaje neofigurativo, que nutre de influencias de creadores de la vanguardia internacional como   Georges Segall, se distingue por el modelado y fundición en cera, papier mache,  moldes en yeso, trabajo en resina y materiales desechables.

Los conceptos abordados en este periodo aluden a circunstancias y experiencias de vida, así como el tema de la mujer y sus derroteros, proyectadas de forma espontánea: la relación del hombre y la mujer en busca de la equidad, lo erótico y la maternidad, el amor, la religión, el tema aborigen, la sensualidad, "Todo transita hacia la búsqueda de la esencia del ser y la necesidad de evolucionar hacia una vida consciente y de amor".[1]

Un ejemplo de esta etapa es el Monumento V Centenario del encuentro de las dos culturas, emplazado en Bariay, Holguín  en 1992, es el proyecto que la artista presenta al Concurso Nacional Monumento V Centenario del Encuentro de las dos Culturas en 1990. Con el motivo de festejar el aniversario 500 de la llegada de Cristóbal Colón a nuestras costas cubanas.

Se localiza en el municipio de Holguín Rafael Freyre, aproximadamente a 37 km de Holguín, donde se ve la silla de Gibara que se corresponde con la descripción que aparece en sus diarios de navegación. Los restos de una aldea aborigen relatada por Colon en sus diarios fueron encontrados y se descubrieron los instrumentos de pesca utilizados por ellos.

El conjunto escultórico no advierte la presencia de ninguna figura humana a su alrededor. Se representa el encuentro entre dos culturas completamente opuestas una de la otra. La europea simboliza la herencia de la arquitectura, en particular las columnas con arcos de medio punto, junto a la aborigen conformada por ídolos o cemíes que expresan lo más sobresaliente de sus creencias religiosas.

El conjunto monumental requiere de tres a cinco metros de altura, para que impacte la vista del espectador y la trascendencia histórica del hecho acaecido. Los materiales como la terracota en la que confeccionan sus ídolos los aborígenes cubanos y el hormigón armado para los detalles arquitectónicos son elementos que rememoran las diferencias de estilos de estas esculturas.

Las obras representadas en ambos períodos manifiestan la variedad temática y conceptual que presenta Caridad Ramos Mosquera en su repertorio escultórico  construido a través de los más diversos materiales. Las obras ambientales y monumentales de esta artista se encuentran emplazadas en Cuba y otras trascienden las fronteras nacionales. Caridad constituye un legado a las artes plásticas en Cuba.

 

 

[1]Entrevista realizada a la artista Caridad Ramos Mosquera el 26 de marzo de 2015 en su casa.