Pasos más firmes en la Fortaleza San Pedro de la Roca en Santiago de Cuba

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Tras un levantamiento previo en el Morro por parte de un equipo de expertos de la Oficina del Conservador de la Ciudad, pertenecientes al Taller 3 de Arquitectura, se determinó sustituir los puentes de la antigua fortaleza San Pedro de la Roca. Esta reliquia del arte militar de los siglos XVI al XIX, ostenta la condición de Patrimonio de la Humanidad desde 1997. Exhibe un estilo medieval y renacentista del que se destaca su puente levadizo que invita a un recorrido interno a los visitantes del Castillo. Esta pieza arquitectónica fue construida hacia 1638 y reconstruida entre 1962 y 1997. Es de tipo móvil y el material que lo resiste es madera con bases pétreas.

Es un puente que salva un foso seco, lo cual hizo posible que en sus basamentos pétreos, aparecieran unos grafitis, muy bien delineados, posiblemente trazados, por soldados españoles en los siglos XVI o XVII. Son dibujos que reflejan naves, con las velas izadas. Hoy, estos grafitis constituyen un elemento patrimonial que testifica la melancolía de aquellos hombres que lejos de su país natal, tuvieron que servir al colonialismo.


Según el Ing.Maikel Sanz Pérez, del Taller 3 de Arquitectura, durante el estudio al lugar, se detectaron una serie de problemas tales como: deshilachamiento, fendas radiales, fendas longitudinales, pudrición parda, tablas sueltas, deformaciones y desajustes de uniones.

En todos los elementos de los puentes se observa más de una patología, el ataque de insectos y los problemas provocados por la acción del intemperismo son las más frecuentes y las que más daño le han hecho a estas estructuras de madera. El ataque de termitas subterráneas es avanzado en todos los elementos y la causa es precisamente la falta de protección preventiva, se sabía antes de la última restauración (1997) que en esta zona existía esta especie de termitas y no se detectaron sus colonias por no contar con equipos especializados para este tipo de trabajo, por tanto se hacía de vital importancia proteger la madera antes de la restauración o de lo contrario comprar madera con una alta durabilidad natural para garantizar su permanencia en el tiempo y ahorrar recursos.

La madera con la que fueron construidos estos puentes es madera Zapote. Un árbol que existe en grandes cantidades en la Amazonia del Perú y de otras zonas de Latinoamérica como Colombia, Ecuador y Venezuela. El Zapote es una madera moderadamente liviana, que presenta contracciones lineales bajas y la contracción volumétrica es moderadamente estable. La madera es de baja resistencia mecánica, es de fácil aserrío y buen comportamiento ante el cepillado, torneado, moldurado y taladrado. La albura es susceptible al ataque biológico, y se recomienda su preservación por los sistemas de baño caliente-frío y vacío-presión. La madera se usa en carpintería de obra, encofrados, cajonería y mueblería.

Esta madera se sustituirá muy pronto por la Capirona también oriunda del Perú debido a que en cuanto a durabilidad natural es una especie con resistencia media al ataque de hongos, termitas e insectos. No requiere preservación. Es una madera dura de buena estabilidad y característica para la producción de pisos, a pesar de su alta densidad no presenta dificultades en el aserrío. Por su dureza, existen riesgos de rajadura cuando es clavada. Es una madera con muchas prestaciones en la carpintería en general.

Tras un trabajo realizado en México, pieza por pieza de los puentes del Morro ya están listas para ser colocadas en sus respectivos espacios. Allá se construyeron cada uno de ellos con madera importada del Perú, y serán montados próximamente por la Empresa de Restauración y Conservación de la Oficina del Conservador de la Ciudad en sus correspondientes espacios en el Castillo de San Pedro de la Roca de Santiago de Cuba.

Por: Sonia Grillo Pérez